lunes, 19 de julio de 2010

UN SEDUCTOR FIERAMENTE HUMANO


"Don Juan Tenorio". De José Zorrila. Supervisión del texto: Enrique Llovet. Dirección: Gustavo Pérez Puig. Coordinación: Mara Recatero. Reparto: Ramiro Oliveros. Juan Carlos Naya. Manuel Gallardo. Abigail Tomey. Antonio Medina. José Carabias. Ana María Vidal. Verónica Luján Africa Pratt... Escenografía: Francisco Sanz. Vestuario: Vicente y Carlos Viudes. Música: Gregorio Gª Segura. Madrid. Teatro Español. 18-10-2000.

La fascinación que produce el mito de Don Juan se basa en que el personaje no tiene que pactar con ninguna fuerza sobrenatural, (en la mayoría de los casos, representada a través del personaje del diablo,) para conseguir ese inmenso poder que le otorga su gran potencia seductora. Él no sólo lleva el mal dentro de sí, (como todos, en potencia, lo llevamos)sino que además conoce el acceso directo hasta sus pasiones más oscuras, y la forma de sacar provecho y placer de ellas. La osadía de Don Juan -ayudado por el oro que maneja- le convierte en el aventurero por excelencia. Sus conquistas no son de tierras, guerras, o batallas; sino, fieramente humanas. Y además no son sólo las hembras las que se dejan vencer por su hechizo y arrogancia; también sus amigos y los hombres que con él se retan y enfrentan, se sienten poderosamente atraídos por su influjo magnético.
Toda la fascinación que pueda producir esta historia de pasiones y reyertas entre el mundo de los vivos y el de los muertos, se respira en la representación de "Don Juan Tenorio", de José de Zorrilla, que se representa ritualmente en el Teatro Español de Madrid. en estas fechas cercana a la fiesta de difuntos. Gustavo Pérez Puig y sus colaboradores se sienten muy compenetrados con el texto, el espíritu y el estilo de la obra de Zorrilla, y ponen a su servicio todos los medios técnicos actuales para levantar un gran espectáculo romántico. Los hermosos decorados de inspiración andalusí de Francisco Sanz, de gran colorido y luminosidad; junto con el rico y sugestivo vestuario, basado en una idea de Vicente y Carlos Viudes; y la música original de Gregorio García Segura, siembran la escena de gran teatralidad. Todos los elementos se suman felizmente en una larga representación que avanza y fluye con enorme facilidad ante un público familiarizado y cómplice. Es un acierto del montaje la interpretación del Tenorio, a cargo de dos actores de diferentes edades. Ramiro Oliveros se siente cómodo y crecido con el Don Juan maduro, el que reta e invita a cenar a los mismos súbditos de la muerte. Las osadías de Don Juan combinan estupendamente con las sobresalientes dotes de primer actor de Ramiro Oliveros, que debería prodigarse mucho más en las tablas. El personaje se ajusta a su talento, como una airosa capa de amplio vuelo a su cuerpo. El joven Tenorio está interpretado con convicción, apostura y energía por Juan Carlos Naya. La juventud, belleza y buenas dotes interpretativas de Abigail Tomey dan una vulnerabilidad y un encanto conmovedor, a Doña Inés, la joven novicia que se pierde entregándose a Don Juan, y que finalmente con su amor lo redime. Manuel Gallardo en el rol de Luis Mejía, vuelve a demostrar lo buen actor que es. Antonio Medina compone un corregidor grave y letal, y Ana María Vidal y Pepe Carabias dan el punto más cómico a la representación.
Si quieren cumplir con el rito teatral por excelencia del teatro español, este Tenorio de toda la vida les brinda la ocasión de disfrutarlo, y de gozar, además, de una espectacular velada teatral.

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