viernes, 9 de julio de 2010

ASCENSO A LOS INFIERNOS


"Manuscrito encontrado en Zaragoza”. Por Francisco Nieva. Comedia mágica basada en la novela homónima de Jan Potocki. Dirección y escenografía: Francisco Nieva. Música: Ignacio M. Nieva. Reparto: Juan Ribó. Walter Vidarte. Julia Trujillo. Juan Matute. Ángeles Martín. Beatriz Bergamín. José Carlos Gómez. Juanma Navas. Emilio Gavira. Vestuario: Rosa Gª Andujar. Coreografía: Pedro Berdäyes. Ayte. dirección: José Pedreira. Madrid. C.D.N. Teatro La Latina. 10-7-2002.

El teatro de Francisco Nieva es como un sueño en color. De su contacto con las vanguardias europeas en su devenir cosmopolita, destiló el concepto de que el mundo onírico es el manantial de la verdadera creación. Acertado dagnóstico para un artista total como Nieva.
“El manuscrito encontrado en Zaragoza” del Conde polaco Jan Potocki es una apasionante caja de cuentos -más que novela- donde cada nuevo personaje que cuenta su historia, remite a otra historia que da entrada a otro personaje, hasta introducir al lector en un fascinante laberinto de sueños sin salida.
El espectáculo que ha levantado Francisco Nieva, a partir de este libro talismán, no es de este mundo, o al menos no es de esta escena. Podría deberse a un prodigio mágico que lo hubiera transportado por encima de los siglos y de los sueños, algo muy propio de este gran demiurgo manchego. Y esto no quiere decir que no sea rabiosamente moderno, bien al contrario. Lo que ocurre es que se ha enclenquecido tanto el discurso y la estética teatral en nuestros días, que el teatro de Nieva viene a ser como un gran rodaballo recién salido del horno, para un público que está acostumbrado a contentarse, poco menos que con la raspa del pescado. La fusión estética y dramática que se produce en “El manuscrito...” es todo un modelo teatral, y un hallazgo cumbre de nuestra soliviantada escena teatral, para el deleite de todos los públicos, incluidos los más jóvenes, que no tienen memoria de haber visto nunca un teatro tan suculento, como una golosina cinematográfica.
A Nieva siempre le ha fascinado la época romántica. Si además, el escenario natural de “El manuscrito...” es sierra Morena, (tan querida y experimentada por el autor,) este espectáculo se convierte en un homenaje a la propia infancia: transpira ese amor. Nieva hace suyo el texto del Conde polaco, agrandándolo con un sugestivo tratamiento literario y estético. Su eficaz versión dramática, transita por un dulce equilibrio entre el humor, la poesía, y la mala leche histórica. Los juicios que se emiten sobre la España perenne son pedradas de antología dramática.
Por otra parte, la gran partitura musical de su hermano Ignacio M. Nieva, (con resonancias de Falla y Stravinsky, en una personalísima y gozosa creación musical,) viene a situar la representación en una dimensión operística tan cara al Maestro Nieva.
El sentido profundo, culto y elegante de la estética que tiene Nieva, hace que sus proyecciones, sus decorados, y el riquísimo vestuario exótico de la obra, se fundan en una especie de milagro de linterna mágica viva, que tiene hipnotizado al respetable, durante toda la representación.
El reparto y la interpretación están muy ajustados a ese estilo de reópera furiosa, que sabe manejar Nieva, entre el sainete, el melodrama, y la comedia “a fantasía”. Julia Trujillo, con su sabio casticismo de élite, marca el tono del elenco. Juan Ribó se muestra pleno de facultades para dar vida al confuso y seducido militar tudesco-español que protagoniza la obra. Walter Vidarte interpreta con gran inspiración a un satírico fraile besuconero y mariquita, de gran eficacia cómica. Juan Matute está en estado de gracia interpretando al endemoniado Pacheco. Ángeles Martín y Beatriz Bergamín dan cuerpo y misterio a las dos bellas hechiceras mahometanas que seducen al caballero cristiano.
El público ovacionó a toda la compañía, y especialmente a Francisco Nieva, consagrado una vez más como Príncipe de la escena española. ¿Para cuando un teatro estable Francisco Nieva, donde el público pudiera deleitarse permanentemente con el gran arte derrochado en sus obras?

No hay comentarios:

Publicar un comentario