jueves, 1 de julio de 2010

PENSANDO LA RISA


"Otras mujeres". Con Antonia San Juan. Textos de Enrique Gallego, Felix Sabroso, Antonia San Juan, y F.G.L. Dirección: Antonia San Juan. Producción: Luis M. Seguí. Iluminación: Paco Murillo. Vestuario: David Delfin. Madrid. Teatro Alfil.

Convertirse en un icono popular no es tarea fácil, ni que pueda improvisarse. Mucho menos procediendo de las tablas de un escenario; menos aún, de un cabaret nocturno, o de un café-teatro. La televisión suele ser la encargada de catapultar a estos cómicos genuinos; y aquí habría que recordar a Las Virtudes, Faemino y Cansado, a Pedro y Pablo (que fueron la base artística de Pedro Reyes y Pablo Carbonell); la misma Loles León... El cabaret exige a sus profesionales una gran personalidad, y mucha soltura ante el público; una prueba difícil que no es capaz de superar cualquier actriz o actor, por mucho arte dramático que haya estudiado.
Antonia San Juan tiene ese recorrido; la prueba del nueve del cabaret genera comunicadores genuinos: una suerte de histriones, a mitad de camino entre los actores y los humoristas. La San Juan ya tenía ganado a su publico nocturno, que la seguían por los distintos garitos, locales y restaurantes, por donde representaba muchas de estas mujeres, antes de Almodóvar. La San Juan no tiene una buena voz, no tiene ningún sentido del movimiento escénico, pero si tiene un estilo personalísimo. Una forma de relacionarse con el público, desde el estatismo y la ausencia de gestos faciales, que subraya la importancia del gesto físico seleccionado, que provoca la carcajada del público. Estos recursos suyos están bien estudiados y dosificados, y resultan efectivos.
Aunque, de entrada, tiene ganado al público. Todos la quieren: teatro lleno, gente joven, abuelas, matrimonios, todas las razas urbanas, se ponen de acuerdo en torno a su gracia. La enorme popularidad que le ha dado la película de Almodóvar, produce en el gran público un efecto fulminante: con ella no existe el aburrimiento. El instinto popular es superior al análisis de culquier crítico. Pero, hay que decir, que esos viejos textos de antaño (firmados en su mayoría por Felix Sabroso y Enrique Gallego) la lastran. Tienen poco juego para el escenario de un teatro. Son vacuos, superfluos, frívolos, hijos del petardeo nocturno del "Perdona bonita..." y terminan agotando al público. Todos los gags son textuales y se termina haciendo un esfuerzo intelectual considerable, para reírse, tras casi hora y media de "otras mujeres" (demasiadas).
Ese "algo" que tiene Antonia San Juan, está pidiendo empresas más ambiciosas y arriesgadas que ésta, donde pueda seguir creciendo ese raro don comunicativo, que sólo tienen algunos valiosos artistas, y que no debe desperdiciarse en la autocomplacencia, y una mala interpretación de la entrega incondicional del público.

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