martes, 6 de julio de 2010

MUJERES EN TRAJE DE GUERRA


"Top Girls". De Caryl Churchill. Traducción: Alberto Berzal. Dirección: Magüi Mira. Cía. William Layton. Reparto: Arantxa Aranguren. Mar Díez. Gema Garcillán. Cristina Arranz. María Álvarez. Lola Velacoracho. Isabel Pintor. Elisa Martínez Sierra. Vestuario: Ana Rodrigo. Iluminación: Francisco Leal/Óscar Sáinz. Escenografía: Javier Ruiz de Alegría. Madrid. Sala La Grada. 17-8-2001.

La dramaturga británica Caryl Churchill escribe un teatro comprometido tanto con la causa femenina, como con el teatro de la palabra. El dinamismo de su lenguaje planea por encima del realismo más rancio. Su mundo dramático oscila con pértiga sobre lo fantástico y lo cotidiano. Con esta obra de mujeres, Magüi Mira y las actrices de la compañía William Layton se han tirado a la piscina dejando todo el resuello en el empeño. La directora y las intérpretes consiguen no sólo entusiasmarse con su trabajo, sino que además logran hacer vibrar al público con el nervio de la representación. El teatro siempre ha estado comprometido con las causas de los más débiles, no es de extrañar que el género que podríamos llamar de "teatro feminista" vaya cada vez creciendo más. La autora vuela más alto de lo habitual. No le interesa sólo desenmascarar un mundo implacable de hombres dictadores y amantes decadentes, sino que además entra con bisturí en la propia carne femenina del conflicto. El relevo del poder, o las nuevas responsabilidades políticas y laborales que caen sobre las hembras, no sólo configura una borrachera de triunfo y venganza femenina; sino que ellas mismas también son víctimas de este mundo desenfrenado, en patética carrera hacia el éxito como dios incuestionables de los nuevos tiempos.
La obra comienza presentando a la protagonista (una alta ejecutiva que acaba de recibir un ascenso) en una onírica cena a la que acuden como convidadas de piedra parlantes, algunas mujeres históricas que especialmente lucharon por la liberación de la oprimida condición femenina. Lo que fácilmente podría convertirse en un panfleto pedante y militante, demuestra tener alas, humor y talento como para resolverse con gracia humorística. Tras este aperitivo inicial la obra va aterrizando por los engranajes de la realidad más sórdida, desde los tejemanejes de los altos despachos, hasta los ambientes sociales más deprimidos, donde la clase obrera sigue comiéndose los codos por salir adelante dignamente. La construcción de la obra es eficaz como un juego de muñecas rusas, que partiendo de las más grandes se van empequeñeciendo hasta desembocar en el conflicto esencial. La peripecia recorre el camino de la protagonista en sentido inverso, desde el estallido de alegría de su ascenso, hasta la más terrible intimidad donde aparece su frustrada maternidad.
La directora Magüi Mira no sólo se explaya en el trabajo intenso de interpretación de este coro de frenéticas hechiceras, sino que consigue crear interesantes mecanismos escénicos con un hermoso vestuario, y unas sugerentes coreografías (con desnudo colectivo de las actrices), que ayudan a desvelar el misterio y la vitalista belleza que encierra la pieza. La entrega y el buen hacer de las intérpretes convierte la representación "Top Girls" en una experiencia festiva e inolvidable para un público que las aplaude insistentemente.

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