viernes, 9 de julio de 2010

BIOGRAFÍA DE LA SEMANA


"Los dioses y los días”. De Aurora Navarro y Manuel Benito. Dirección: Manuel Fernández. Reparto: Alejandra Lorente. Isabel Herrero. José Luis Sendarrubias. Javier Portilla. Aurora Navarro. Manuel F. Nieves. Escenografía: Miguel Brayda. Coreografía: Jesús Amate. Madrid. Sala El Montacargas. Veranos de la Villa 2002. 31-7-2002.

“Los dioses y los días” se presenta a sí misma como una “Comedia musical de mitología grecorromana, para todos los públicos” y hay que señalar que sus responsables no sólo consiguen su objetivo, sino que lo superan con creces. La idea estaba ahí, al alcance de cualquiera que se le hubiese ocurrido, pero sólo Aurora Navarro y Manuel Fernández Nieves, (directores e intérpretes de la polifacética Sala Montacargas madrileña,) se han puesto manos a la obra hasta conseguir un gozoso y didáctico espectáculo, con mucha enjundia escénica y dramática.
Todos nos hemos sentido deslumbrados en alguna ocasión por la explicación que los primeros pueblos le daban a los fenómenos de la Naturaleza a través de sus mitos. La base de nuestra civilización se encuentra en Grecia y en su mitología. Marte, Mercurio, Júpiter, Venus o Saturno, no sólo dieron nombre a planetas de nuestra galaxia, sino a nuestros mismos días de la semana. Los entresijos de estas relaciones entre los dioses y los días dan lugar a este espectáculo en el que los jóvenes del público aprenderán mucha mitología clásica, y los mayores se sentirán de nuevo chavales, descubriendo numerosas curiosidades mágicas de esta correspondencia entre dioses y días de la semana.
Se indigna la Luna cuando una niña se queja en su cama, por tener que levantarse para ir al colegio, con el consabido “¡Odio los lunes!”; ésta es la base de la peripecia de la obra. La Luna llevará a la niña por un viaje encantado, a conocer a todos sus parientes divinos que regentan cada día de la semana. La fantasía es un buen material de partida para una comedia musical, donde puede suceder de todo. En su viaje, las dos protagonistas se irán tropezando con un Marte rojo, guerrero y demoníaco; una potentísima Hera (esposa de Zeus) con ubres de matrona romana; una bellísima Venus orgullosa y soberbia, que presenta un concurso televisivo; y un playero Apolo caribeño que ha convertido los domingos en un día de música y baile. Sátiros, faunos, músicos, otros dioses y azafatas, (de colorista y mestiza estética clásica y actual) irán guiando esta feliz incursión en el mundo de la mitología, a través de escenas, bailes y canciones; representando -además- con gran talento paródico los desencontrados amores de Eros y Psique.
El reparto está lleno de refrescante belleza juvenil (generosamente servida), y el tono es alegre y desenfadado, sin perturbar su intención didáctica.
El público de todas las edades que contempló la representación, aplaudió repetidamente a sus intérpretes, durante y al final de la obra.

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