sábado, 17 de julio de 2010

LA ALCAHUETA DE LA POESÍA


"La Dorotea". De Lope de Vega. Dirección y figurines: Joaquín Vida. Reparto: Nati Mistral. Mar Bordallo. Manuel Gallardo. José María Barbero. Jaime Linares. Mª Jesús Hoyos. Alicia Agut. Alberto Alonso. Carmen Serrano. Jaime Tijeras. Escenografía: Juan Vida. Versión: Luis Gª Montero. Música: José L. Gualda/Nicolás Medina. Iluminación: Carlos Moreno. Madrid. Teatro Bellas Artes. 3-10-2001.

Lope de Vega es el padre del teatro español, como Molière en Francia, o Shakespeare en Inglaterra. No sólo supo dramatizar excepcionales episodios de la historia española y mundial, sino que supo llevar al escenario la pulsión social y moral de su tiempo. El S. XVII español tiene con él una doble deuda: es su más intenso cronista, y además, el responsable del crecimiento de la nobleza de la lengua española, como palabra literaria nacida para ser pronunciada en público en un teatro. Donde más fielmente se refleja el alma de un país en un tiempo concreto, es en el teatro que fue capaz de producir.
"La Dorotea" no es una obra teatral, es "Acción en prosa", como la definió su autor, aunque otros no duden en considerarla la mejor novela de Lope. En ella narra sus propios avatares juveniles en los desencuentros amorosos con Elena Osorio, hija de cómicos, y cuyo padre se oponía a sus relaciones amorosas. El asunto se enredó tanto, que Lope fue procesado y exiliado de Madrid. La idealización de los amantes separados transita por la obra con el mismo aliento de la más tierna poesía amorosa de Lope. La obra tiene la virtud además, de incorporar al personaje de Gerarda, una alcahueta genuina, medio bruja, borracha y avarienta, en la línea de Celestina y Trotaconventos.
Nati Mistral da vida a este singular personaje que mueve los hilos del destino de los amantes separados: Fernando y Dorotea. La gran personalidad escénica de Nati Mistral, sus talentos como actriz, cantante y rapsoda, acercan al público el personaje de Gerarda, que desfila con aristocracia por encima de todos. El público premió con numerosos aplausos la hondura de su arte escénico. La joven y bella Mar Bordallo interpreta con acierto y encanto a Dorotea, la dama que separan de su amado, para casarla con un rico indiano. Tiene calidad interpretativa y muy buena dicción. Manuel Gallardo da vida al indiano y María Jesús Hoyos interpreta a Marfisa, otra enamorada del galán, que con poco brío interpreta Jaime Linares.
La estética del espectáculo es tenebrista, en oscuros tonos marrones extraídos de la artesanía oriental de la taracea. El vestuario es un desafortunado injerto de clasicismo y prendas actuales. Declara el director que pretende hacer Lope de Vega "a lo kabuki" (¡¡¡!!!), y parece ser que lo cifra en este carácter de semiensayo semirepresentación en que está sumida la obra, para mayor confusión del público.
Si a esto se suma que el versionista -Luis García Montero- ha decidido interrumpir la obra en la mitad de la segunda parte, elevando una hoguera para quemar el vestuario teatral, argumentando que ¿para qué terminar la obra?, si esos viejos conflictos de honor ya están desfasados; y que el mismo Lope de Vega tampoco se esforzó mucho en terminar de escribirla, pues podrán hacerse una idea de lo que al público le espera, si asiste con la intención de ver "La Dorotea" de Lope de Vega.

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