"Nouveau recyclage”. Cía. “Les poubelles boys”. Madrid. Teatro Alfil.
El teatro del gesto y el movimiento es un terreno de investigación amplio y gozoso para las formas espectaculares. De tradición francesa, el teatro gestual se apoya en la gramática del músculo, la retórica de la mueca, o la poesía del clown. Los tres integrantes de la compañía “Les poubelles boys” vienen a demostrar que todo este legado de comunicación corporal puede llevarse aún más lejos, si se le añade la música en directo, como parte de los lenguajes sensoriales convocados en la escena. En “Nouveau recyclage” -con gran fidelidad a su título- investigan las posibilidades humorísticas de combinar el trabajo mímico con la improvisación musical, a partir de materiales reciclados de fontanería. El montaje podría definirse como una mezcla de los postulados corporales de Jacques Lecoq, con el ingenio y la socarronería de los argentinos Les Luthiers, y un gran sentido del humor contemporáneo.
El público acompaña a estos caricatos de la bufonada con largas risas y carcajadas durante todo el espectáculo. Sus piruetas y sus rostros gesticulantes se suman a esta suerte de improvisación corporal de jazz, de felices resultados en la comunicación con el público.
Dos limpiadores nocturnos se tropiezan en los sótanos con un guitarrista vestido de cebra. Ni el músico, ni los payasos de la limpieza relatan ninguna historia, pero se pasan casi dos horas despertando el humor adormecido del público, combinando ingenio, sonidos sacados de barreños, latas, pistolas limpiadoras antigrasa, o una delirante batería y tres órganos de viento construidos con tuberías de desagüe.
Más cercano al cabaret que al teatro, “Nouveau recyclage” consigue –casi sin palabras- divertir y meterse en el bolsillo a los espectadores, que se dejan llevar complacidos por estos simpáticos y virtuosos artífices musicales de cuarto de baño.
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