sábado, 26 de junio de 2010

FERIANTES DE TEATRO


"Violines y trompetas”. De Santiago Moncada. Dirección: Ángel Luis Yusta. Reparto: Tony Isbert. Tania Ballester. Angel Luis Yusta. Soraya Padrao. Escenografía: Miguel Brayda. Iluminación: Luis Jimeno. Madrid. Teatro Fígaro. 9-1-2003.

Con motivo del XXV aniversario del estreno de “Violines y trompetas” de Santiago Moncada, la Compañía de Ángel Luis Yusta y Tania Ballester se ha propuesto celebrar la efemérides con la reposición de la obra en escena. La pieza de Moncada es una suerte de nuevo vodevil, en el que el juego de las infidelidades matrimoniales funciona con reglas diferentes a las clásicas del género.
Un trío de músicos de cámara (integrado por un matrimonio y un tercer íntimo amigo de la pareja) se gana la vida dando conciertos por provincias. El tedio de la relación matrimonial y el roce laboral propician el lío de la esposa con el músico soltero. Hete aquí la originalidad del argumento: el marido está encantado con que este cambio de pareja se haya producido. Los problemas comienzan para este peculiar trío, cuando el músico soltero decide romper la relación, para lanzarse a devorar a una hermosa jovencita que terminará devorándolo a él.
El autor despliega una madeja de argumentos en las extravagantes visiones de sus personajes. De ahí la gracia de esta obra, el chiste está fundamentado. Las insatisfacciones de las relaciones estables, el afán de conquista y aventura (sobre todo sexual) que mueve la vida de los hombres, son el cañamazo de esta comedia liviana, cuya fórmula ha alimentado numerosos éxitos teatrales posteriores a “Violines y trompetas”.
Salvo en la eficaz escenografía de Miguel Brayda, el montaje tiene un raro aire de otros tiempos, como de barraca de feriantes, tanto por su exigua producción, como por el toniquete interpretativo de Ángel Luis Yusta, (quien firma la dirección de la pieza) que remite a un teatro de hace más de cien años, casi un abuelo de los personajes de “El viaje a ninguna parte” de Fernán Gómez. En plan antropológico, la interpretación y las vocecitas del Señor Yusta son todo un tesoro que habría que grabar. Tony Isbert realiza una actuación más contemporánea, un tanto desquiciada físicamente, dando vida al músico calavera, que navega de falda en falda, sin querer perder su libertad. Tania Ballester, por su parte, se encarga de dar sobriedad interpretativa a su robusto fisico de señorona. La joven y bella Soraya Padrao interpreta a la muchacha moderna, que rompe el artificial equilibrio de este trío de concertistas.

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