jueves, 24 de junio de 2010

CATEDRAL DE LA RISA


"El cianuro… ¿sólo o con leche?”. De y dirigido por Juan José Alonso Millán. Reparto: Marisol Ayuso. María Isbert. José Luis Coll. Helga Liné. Antonio Vico. Susana Navarro. Mari Begoña. Encarna Gómez. Arturo Querejeta. Escenografía y figurines: Lorenzo Collado. Ambientación y cartel: Antonio Mingote. Madrid. Teatro Reina Victoria.

El comediógrafo Juan José Alonso Millán tiene una gracia y un ingenio profundamente españoles, que lo ponen en línea con el teatro de Alfonso Paso, Mihura o Jardiel. Su sentido del disparate y del humor negro hace aparecer lo inesperado en escena, como una calculada bomba que estalla en las carcajadas del público. El teatro de Alonso Millán se sustenta en la eficacia de la palabra, la frescura del diálogo y lo rocambolesco de las situaciones cómicas que plantea.
“El cianuro… ¿solo o con leche?” es una de sus mejores comedias. Estrenada en 1963, la obra se da la mano con un cierto espíritu burlón que dominaba el Madrid de la época desde la revista “La Codorniz”. La mordacidad y la sátira retorcida (no quedaba otro remedio) se combinaban con un hedonismo y un “savoir vivre”, que tenía en las “señoras estupendas” el centro de gravedad de su mundo.
En “El cianuro…” la acción se sitúa en una mansión de Badajoz, donde una madre anciana y su hija están esperando -desde hace tres meses- que fallezca el abuelo. Las desesperadas damas están dispuestas a conseguir que el viejo la palme, a costa de cualquier precio, aunque el cianuro tenga que mezclarse entre sus utensilios de cocina.
La influencia de “Arsénico por compasión” en este texto es innegable, pero no importa, pues Alonso Millán consigue el mismo efecto cómico y tierno, con ingredientes castizos. El dibujo de sus personajes es magistral, y el elenco reunido para volver a dar mucho cianuro de risa al público, deviene irresistible.
María Isbert interpreta con una vitalista comicidad a la vieja “Doña Adela” postergada en una silla de ruedas, después de que su marido la arrojase seis veces por el hueco de la escalera, hasta conseguir partirle la columna vertebral. Su hija solterona, Laura -de un carácter amargo e insoportable- anhela tanto la muerte del viejo, como la irrupción en su dormitorio de “El sátiro de Badajoz”, un violador que amenaza a las mujeres de la zona. Marisol Ayuso vuelve a estar “cumbre” en su personaje. Su potente presencia escénica y vocal le otorga un sentido de la comicidad insuperable. José Luis Coll interpreta al viejo moribundo, que termina resultando el más “vivo” de la obra. Más que pensar en la muerte, sólo desea llamar por teléfono a Piruca, su novia, con la que pretende fugarse. Coll es en sí mismo una escuela de teatro cómico. No hay que perder la oportunidad de disfrutar su valioso arte.
Helga Liné vuelve a pasear su belleza y distinción por el escenario, interpretando a la madre del comisario. La joven y bella Susana Navarro da el contrapunto cosmopolita a este cóctel amargo de la España profunda, con su sofisticación, elegancia y escultural cuerpo. Es de todos los protagonistas, el único que -con muy buen gusto- salva el autor.
La acertada ambientación de Antonio Mingote le da un acabado impecable a la escena. El público, que se divierte permanentemente con esta ingeniosa obra, premió con largos aplausos y bravos a sus distinguidos intérpretes.

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